¿Quién dijo que el fútbol no es pasión? Pues es eso y mucho más. La historia de este bello deporte está salpicada de hazañas increíbles y de gestas impensables. Hoy hemos vivido una de ellas. Yo apagué la radio muy tranquilo con un 0-1 a favor de Japón, con una selección australiana impotente y muerta físicamente, intentándolo todo para igualar la contienda. Sólo quedaban quince minutos para el final.
Craso error el mío. En el minuto 84, Cahill igualaba la contienda. Pero cuando sólo restaba uno para la conclusión, llegó el milagro. El propio Cahill se encargaba de confirmar la remontada, con un tanto que mataba literalmente a los nipones. El gol de Nakamura se quedaba en nada. Un hara kiri en toda regla, que fue rematado por Aloisi, para el 3-1 definitivo. Japón se despide así de cualquier posibilidad de clasificación para la segunda fase, a no ser que Dios se vista de blanco con el punto rojo en el encuentro ante Brasil. Los australianos tienen ahora nuevas opciones, y frente a Croacia pueden refrendar el milagro en clave de canguro.