Es simplemente Italia. No cabe otra definición. La escuadra de Lippi se las vio y se las deseó para derrotar a una correosa Australia, y lo consiguió como mejor sabe hacer un equipo italiano: de penalty y en el último minuto, que es como más duele.
Italia comenzó dominando y con varias ocasiones claras, por parte principalmente de Toni, pero se veía incapaz de batir al meta australiano. Así comenzó también la segunda mitad, pero todo cambió radicalmente en el minuto 50, cuando Materazzi veía la roja directa tras una durísima entrada sobre un rival.
A partir de ese momento Australia se fue hacia arriba para aprovechar una oportunidad histórica. Dispuso de varias ocasiones, pero.... lo que no puede ser no es, y además es imposible.
Derrotar a Italia es tarea casi imposible, y más para un equipo no experimentado, como es Australia. Cuando se mascaba la prórroga, y ambos conjuntos pensaban más en el tiempo de extra que en que restaba por jugarse, llegó la jugada del partido: un dudoso penalty provocado por Grosso fue transformado por Totti... ¡en el minuto 92!
Australia murió en el intento y mereció algo más ante una escuadra que venció a su manera, que ya es bastante.