Sólo uno de los siete cruces de octavos ha acabado con la eliminación del equipo que pasó como líder de grupo. Fue anoche, en el Suiza-Ucrania, que terminó con empate a cero, y que se decantó hacia el lado ucraniano en la tanda de penalties.
El partido fue malo de solemnidad, haciendo honor a la trayectoria mundialista de ambos contendientes, es decir, nula.
Un trallazo de Frei que se estrelló en la escuadra de la meta defendida por Shovkovsky fue lo único peligroso de los helvéticos en el encuentro. Poco más hizo Ucrania, con otro chut de Shevchenko que también besó el poste de pa portería de Zuberbuehler.
Así las cosas, todo parecía abocado al lanzamiento de penas máximas. Como pasa en estos casos, la estrella falló: Shevchenko erraba el primer penalty de Ucrania, pero a partir de ahí la verdadera estrella fue el portero ucraniano, que detuvo dos lanzamientos de Suiza, mientras que otro salió fuera tras pegar en el larguero. Los suizos fueron incapaces de marcar ninguno de sus tres penalties, y Ucrania marcó el segundo, tercero y cuarto, para darles la clasificación a cuartos.
Milevsky puso la nota de calidad y frialdad, al lanzar su penalty estilo "Panenka", en vaselina sobre el portero suizo, que contempló impotente como la bola se colaba en su meta.
Ahora Ucrania jugará contra Italia por seguir haciendo historia en su primer Mundial... aunque ahora no arbitrará Medina Cantalejo.