Se fue. Se fue la ilusión de 40 millones de españoles. El Mundial que mejor había comenzado, la selección que despertó la ilusión en todo un país, se va con las manos vacías y en octavos... para variar.
Nunca hemos ganado a un equipo grande en ningún cruce de un Mundial... y seguimos fiel a la tradición. Nunca hemos ganado a Francia en un campeonato... y seguimos fiel a la tradición.
Villa dio ilusión a los españoles al marcar un penalty pegado al palo derecho de Barthez, que se lanzó muy bien pero no pudo detener la pelota. 13 minutos nos duró la alegría. En el 40 Ribery rompió el fuera de juego español y empataba la contienda. El partido era intenso y malo. Ninguno de los dos tenía ocasiones de gol. Soso para todos excepto para franceses... y españoles.
Con idéntico guión empezó la segunda mitad. Raúl no exixtió en el terreno de juego, y acabó siendo sustituido por Luis García. También salió Joaquín, que lo intentó y tuvo una, la única, oportunidad de España en una internada por la derecha... pero se fue fuera.
Francia seguía presionando y creando peligro. Y llegó el gol. Cuando más duele, casi sin tiempo para reaccionar. Minuto 38 de la segunda parte. Una dudosa falta de Puyol, un balón colgado, un cabezazo hacia atrás de Xabi Alonso, un remate de Vieira... un rebote en Sergio Ramos cuando la pelota iba hacia Casillas... y gol. 2-1.
De ahí al final, un quiero y no puedo, y la crucifixión que vino por parte del más grande, Zidane, en una contra sólo contra el mundo.
Empezamos como nunca, nos vamos como siempre. En octavos, como los mediocres. Todo un país vibrando con una selección que quiere tocar la gloria pero la gloria es cara... y nosotros no tenemos cash.